UNA HISTORIA DEL REGGAE
Por: Daladier Saboyá R.
A finales de los años cincuenta, Jamaica estaba metida de lleno en una fiebre independentista a la vez que se preparaba para izar su bandera en 1962. En Kingston, la capital, los sound systems estaban en auge y la competencia por los mejores temas era feroz. Los sonidos importados del rhythmn & blues y el jazz americanos no satisfacían al común de la población, así que la llegada de una música de expresión local fue inevitable.
En Jamaica, la combinación de nacionalismo y comercialismo tuvo otro elemento poderoso: Africa. La religión y la música tradicional de tambores de los Burru y los Kumina sobrevivieron al transporte para ser abrazadas en la isla, donde el africanismo fue tan fuerte que las revueltas de esclavos fueron mucho más frecuentes que en cualquier otro lugar del Caribe.
Adicionalmente, una naciente generación de músicos clásicamente entrenados, que habían asimilado el bebop jazz, y unas muchedumbres que solo deseaban bailar, hicieron el milagro de que esta pequeña isla, con la mitad de la población de Londres, se convirtiera en una potencia en la música global.
La música no es el único regalo que Jamaica le ha dado al mundo, pero es la forma en que muchos jamaiquinos se definen a si mismos. Ellos siempre hablan sobre como la música y el canto sostuvo sus espíritus en medio de la esclavitud y el colonialismo, y la ven también como un arma contra la corrupción política y el caos social. El reggae le dio a los pobres de Jamaica - y del mundo- una voz; algo a lo que pueden llamar suyo, algo con lo que pueden celebrar las alegrías de la vida en una isla tropical, además de propagar por todo el planeta su doctrina del “One Love” (paz y amor).
Ska
El ska fue la música juvenil que plasmó perfectamente el sentir de una población que recién disfrutaba su independencia a comienzos de los años 60´s y quería anunciar con el mayor gusto posible lo que significaba ser jamaiquino. Aún sin la independencia, el ska se habría manifestado de todas formas. Todo comenzó cuando los propietarios de los sound systems empezaron a obtener sus propias versiones de rhythmn & blues, el llamado boogie jamaiquino, especialmente grabado para ellos por los músicos locales, clásicamente entrenados y con una larga experiencia en el jazz, los cuales estaban ansiosos por encontrar nuevos medios de auto-expresión. Fue solo cuestión de tiempo para que las cosas empezaran a darse, y se dieron con Prince Buster y Clement “Coxsone” Dodd, dos experimentados músicos de la isla, quienes buscando nuevos sonidos que estremecieran a las muchedumbres de bailarines cambiaron el énfasis del R&B del primer y tercer tiempo del compás al segundo y al cuarto, creando el estilo offbeat, el cual ha sido la base de toda la música jamaiquina desde entonces.
La primera banda fue The Skatalites, conformada por un conjunto de vientos de metal, con músicos clásicamente formados en la Alpha Boys School. Estos tocaban como si fueran una big band de jazz, acompañados de una disciplinada sección rítmica que les permitía exhibir todo su virtuosismo. La idea era llevar a los bailarines al frenesí, pero mantener el beat de manera que nadie perdiera el paso. Cuando The Skatalites estuvieron en forma, fue virtualmente imposible quedarse quieto; músicos como Tommy McCook (saxo), Roland Alphonso (sax), Dizzy Moore (trompeta) y el gran genio de la música jamaiquina Don Drummond (trombón) llevaron el ska hasta la estratosfera. Por otro lado, Prince Buster, con hits como “Al Capone”, “Madness” o “Wash Wash” hizo que los niveles de agitación nunca decayeran.
Rock Steady
Para muchos, el rock steady es el pináculo de la música jamaiquina. La época del rock steady comenzó a mediados de los años 60´s para contrastar con el ska en varios puntos: el tempo era más lento, era esencialmente un estilo vocal, y era deliberadamente americano, en abierta oposición al ska que siempre había tratado de establecer una identidad jamaiquina. El rock steady fue mucho más fresco y romántico, el tipo de música de los amantes del rock que se convirtió en el medio ideal para darle a las masas un respiro. Debido a la demanda del público, el rock steady dominó las salas de baile por varios años.
La columna vertebral del rock steady fueron los cantantes, luego de años en que el ska pusiera el énfasis en el virtuosismo instrumental y en el alto nivel del volumen. Grupos como The Heptones, The Melodians, The Uniques, The Techniques, The Paragons, y The Wailers (donde cantaba Bob Marley) tomaron toda su influencia del soul americano de The Impressions (quienes viajaban regularmente a Jamaica) y The Drifters para producir una música con un sonido jamaiquino único. Solistas como John Holt, Slim Smith, Bob Andy, Ken Boothe y Alton Ellis se destacaron debido a su estilo vocal melodioso.
Los productores Leslie Kong, Duke Reid y Coxsone Dodd alteraron el sonido de la música jamaiquina para siempre al introducir el bajo eléctrico y combinarlo con la batería en todas las bases rítmicas del rock steady.
Los Sound Systems
La única forma en que la mayoría de los jamaiquinos podían escuchar las canciones de moda que llegaban de los EEUU, así como los éxitos locales del ska, el rock steady y el reggae, era a través de los sound Systems y no de la radio local.
Los sound systems se tomaron los salones de baile y las calles de los barrios populares de Jamaica en los años 50´s (¿para qué pagar una orquesta cuando se podían importar los últimos discos de R&B de USA?). Los costos de tocadiscos y radios eran demasiado altos para la mayoría de la gente, así que los sound systems solucionaron, en parte, el problema que tenía la música de estar al alcance de todos. De hecho, los primeros productores de discos en Jamaica – Prince Buster, Coxsone Dodd (Studio One) y Duke Reid – eran propietarios de sound systems, que aparte de los discos que traían de EEUU, encargaban grabaciones a músicos locales asegurando, de esta manera, una colección exclusiva de canciones.
Los sound systems adquirieron capital importancia en la vida de los ghettos, convirtiéndose en un fiel termómetro del gusto popular. Una vez que los productores empezaron a editar discos para la venta, todo pasaba por el filtro de los sound systems, y todos los estilos que fueron surgiendo como desarrollo de la música jamaiquina – ska, rocksteady, reggae, dancehall – fueron el resultado de la competencia entre los sound men para encontrar algo nuevo para llevar a los oyentes.
La competencia por los mejores equipos y la mejor música fue siempre dura en los sound clashes – dos sound systems tocaban alternadamente sus discos y eran juzgados por la reacción del público - , de tal manera que a veces terminaban en enfrentamientos violentos.
Donde quiera que los jamaiquinos han viajado, los sound systems han sido parte de su equipaje. Ese fue el caso de Gran Bretaña, donde se convirtieron en el centro de atención del Nothing Hill Carnival, además de volverse cruciales en el desarrollo de la música urbana inglesa. En New York, el hip hop emergió de un soun system armado por un jamaiquino expatriado – DJ Kool Herc – que llevó la cultura del dancehall de Kingston a la música americana.
Dub
La esencia del reggae está en el drum and bass –bajo y batería –, y desde su aparición se convirtió en la base no solo de este sino de toda la música urbana posterior.
Los filtros, faders y la grabación multicanal permitieron que cualquier componente de una canción pudiera ser puesto al frente o atrás en la mezcla, o ser sacado completamente, mientras que las unidades de echo chamber y de reverb dieron una nueva dimensión al sonido: lograron hacerlo más real, más parecido al momento de la ejecución en el instrumento.
El dub comenzó en Kingston a finales de los años 60´s como una forma de proponer nuevas versiones de temas conocidos al remezclar sus componentes redefiniendo enteramente los elementos y parámetros de una canción pero conservando el sentido de la misma. Ahora bien, estos remixes los podía hacer el productor en el estudio – los dubmasters – o el dj en la pista de baile al momento de poner los discos en el tornamesa, todo gracias a la consola de mezclas, la cual se convirtió en un instrumento importante; el que pudiera operarla con maestría se convertía en la estrella. Fíjense en la escena de la música electrónica hoy en día, ¿quién es la figura más importante en ella? El dj, no hay duda. Los dj toman temas bien populares y hacen sus propias versiones (remixes), las cuales son, generalmente, pensadas para las discotecas. Muchas veces, estos remixes se vuelven tan o más importantes que las grabaciones de los artistas originales.
Y llega el Reggae…
Diez años después de su independencia, la gente en Jamaica empezó a notar que las cosas, en lugar de haber mejorado, estaban peor. La isla mostraba altos índices de desempleo, crimen y violencia, y una nueva generación de jamaiquinos, que habían crecido soportando todo esto, reaccionó con la más potente arma que tenía a su disposición: la música. Esta se volvió, a comienzos de los 70`s, en un autentico canal de difusión para las protestas en contra del gobierno y su corrupción, así como un medio para reclamar sus derechos.
Una gran cantidad de ellos se unió a las filas del movimiento rastafari, no solo como muestra de su inconformismo frente a la sociedad, sino como una forma de vida alternativa en medio de la pobreza rampante que azotaba la isla. Los rastafaris se convirtieron en una doctrina de paz, amor y anticorrupción, honesta y de gran fuerza, promoviendo las enseñanzas de autoayuda y repatriación de Marcus Garvey. La influencia de los rastas en la música no se hizo esperar: las letras se cargaron de experiencias místicas (con base en el consumo ritual de la marihuana), de esperanza, pero a la vez se tornaron subversivas al reclamar derechos, denunciar la opresión e incitar a la rebelión – aunque siempre de manera pacífica; el bajo se volvió más profundo y pronunciado, convirtiéndose en la columna vertebral del reggae; el tempo en la ejecución se hizo más lento.
Durante los años 70`s el reggae conquistó los corazones de millones de fans alrededor del mundo, ya que tenía algo que decir – los punks y los new wave en Inglaterra lo adoptaron como parte de su sonido-, mientras otros géneros adyacentes a él, como el Ska y el Rock Steady volvieron a la escena nuevamente. Artistas como Burning Spear, Culture, The Congoes, Big Youth, Black Slate, Peter Tosh, The Mighty Diamonds, Dillinger, Lee Perry, The Ethiopians y Max Romeo se volvieron héroes de culto, mientras que Bob Marley llegó a ser el profeta del reggae, además del jamaiquino más famoso de todos los tiempos.
Dancehall & Pop Reggae
Luego de diez años de creciente difusión radial y de una efectiva conquista de los clubes de baile del mundo, una nueva generación de músicos y de oyentes reclamaron el reggae para sí mismos alegando que éste no había cambiado en nada sus condiciones de vida, y que se había vuelto parte del mainstream internacional, y por lo tanto ya no podía expresar la impaciencia que sentían. Por otra parte, el Hip Hop parecía proveer el medio ideal para contar las peripecias de la vida en los guettos de Kingston. De esta manera surgió el ragga: una base de reggae pero con las letras rapeadas, algunos coros, y las mezclas del DJ que estuviera disponible.
Otros músicos optaron por una corriente más comercial, con letras más apropiadas para las calurosas noches en las pistas de baile, y sin más pretensión que divertir al oyente mientras toma el sol en cualquier playa del mundo: este es el Dancehall. El reggae conserva, de este modo, todo su atractivo, se carga de sofisticados arreglos, a la vez que se hace apto para cualquier tipo de público. Artistas como Jimmy Cliff, Pato Banton, Laid Back, Eddy Grant, Maxi Priest, Alpha Blondy, Ziggy Marley, y Shaggy, son algunos exponentes. Una de las bandas más grandes dentro de esta línea, hasta la fecha, han sido los ingleses de UB40.
Resta decir que la influencia del reggae en el panorama musical internacional ha hecho que numerosos artistas decidan usarlo en algunas ocasiones para ampliar su sonido y darle un toque exótico, a la vez que sofisticado, a sus respectivas propuestas. Tal ha sido el caso de bandas como Culture Club, No Doubt, Blondie, Jamiroquai, The Police, The Clash, Fabulosos Cadillacs, entre otras.
jueves, 25 de marzo de 2010
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